Los trabajadores de Tussam han reclamado en el pleno municipal celebrado hoy una solución para la empresa tras el cambio de postura del presidente y concejal de Movilidad, Fran Fernández, que en la reunión de ayer retiró de encima de la mesa de negociación el plan de viabilidad.

Este viraje se produce para sorpresa de propios y extraños, ya que el acuerdo se encontraba bastante próximo, como afirmaban hasta los medios afines al Gobierno municipal, e incluso el propio Fernández daba su apoyo al plan de viabilidad en la mañana de ayer, antes de acudir a la reunión con el secretario general de los socialistas sevillanos, José Antonio Viera.

Tras manifestar su protesta, los trabajadores fueron desalojados por miembros de la policía local, siguiendo las indicaciones de la presidenta del pleno, Rosamar Prieto Castro. Con posterioridad, continuaron con sus manifestaciones en la puerta del Ayuntamiento hasta que se disolvió la concentración.

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Guillermo Guitérrez vuelve a las andadas

Por Jack Daniel’s

Cuando a Guillermo Gutiérrez, vicepresidente de Tussam, le colocan un micrófono por delante, miente más que duerme. Sobre todo durante las reuniones en las que ha de ejercer como negociador junto a ese otro gusiluz dormilón llamado Carlos Arizaga. Debe ser que el esfuerzo del diálogo tiene un potente efecto sedante.

Gutiérrez ha vuelto a hacer gala de sus viejas artes utilizando de nuevo los argumentos provocadores de siempre y con los medios serviles cual dóciles doncellas enamoradas bajo los ladridos del amo, con ese afán por impregnar a la opinión pública del mensaje interesado que cubra y vele sus carencias y sus verdaderas intenciones. Si de paso se echa al público encima de los trabajadores, mejor que mejor.

Sería conveniente, por el bien de la ciudadanía y por el de su propio estado anímico, que este aguador profesional –cada vez que Fran Fernández tiene sed durante una reunión le ordena levantarse e ir por una jarra de agua– confesara en público la humillación que sintió cuando su jefe jerárquico retiró de encima de la mesa su propuesta estrella, el famoso “plan de viabilidad”. Si esto no es que desacrediten tu trabajo en público, los cerdos no es que vuelen, sino que son expertos astronautas.

Si Gutiérrez tuviera vergüenza y dignidad políticas, lo que sin duda es pedir demasiado, hubiera presentado su dimisión en ese mismo momento. Pero, tal y como me cuenta un veterano militante socialista, Gutiérrez lleva dimitiendo toda su carrera como político en cuantos cargos ha desempeñado, sin que tal dimisión se haya hecho efectiva jamás.

Así es como funcionan los estómagos agradecidos al sacrosanto acróstico que les da de comer, aparentando una cosa para luego, entre bambalinas, hacer otra completamente distinta, cuando no contraria.

No resulta nada difícil cerrar la boca de los medios con el dinero que nunca procede de tus propios bolsillos, para eso no hay quiebra. Forma parte de esa habilidad ancestral, tan en boga en los tiempos que vivimos, de mostrar cierta laxitud y flojera de miras a la hora de administrar el erario público. Pero tales prácticas jamás han otorgado la razón a nadie, y mucho menos cuando las maniobras que todo el mundo ha podido ver en estos días dejan al descubierto y hasta las cejas de descrédito.

Gutiérrez sabe mejor que nadie que, si se produce la huelga, se verán cumplidos sus objetivos y, si no también, porque será señal de que quienes todos tenemos en mente habrán conseguido lo que andaban buscando y saciado su ambición sin límites. Así es la política y así nos va a los ciudadanos.

[También en El Blog de Jack Daniel’s]