En estas tardes lentas del invierno
añoro de repente el mes de Mayo,
los paseos sin prisas por las calles
del centro, el azahar en los naranjos,
y en las esquinas un perfume eterno
de incienso bajo un palio en Lunes Santo.
En medio de esta tarde silenciosa,
arrimado al brasero en la penumbra,
me pierdo en el recuerdo de las siestas,
las lecturas de sábado en el patio,
el cielo siempre claro, los lagartos
buscando ya la sombra entre las parras,
el canto de algún mirlo en el crepúsculo,
la cena en un balcón, con los amigos.
Me consuela saber que ya es febrero,
que es tarde para el frío, que las sombras
ya están en retirada, y cada día
proclamo con certeza renovada
el título del libro de Mesanza:
yo soy en Mayo, y es conmigo el mundo.

1-II-2010

  • No me ha atraído nunca la poesia, y reconozco, por tanto, que no tengo ningún criterio al respecto. Pero sí tengo que decir que ésta tuya de aquí me ha gustado, me ha transmitido sensaciones. Serenidad, calma, un nosequé.

  • Es más esperanzador que nostálgico, más brillante que sombrío. Es sereno. Es precioso.

  • Verdaderamente impresionante. Por supuesto, tengo dos o tres apuntes (ahora no tengo tiempo), pero me quedado ojiplático.

  • ¡Qué honor aparecer en un verso de un poema tan bueno!

  • Muchísimas gracias a todos por los piropos (inmerecidos) que dedicáis a este poema.

    Jesús, a ver si ahora que terminamos los exámenes quedamos un diíta y le pegamos un repaso a éste y otros poemas, tranquilamente y entre cañas.

    Julio, lo que es un honor es ver un comentario suyo en este blog, y encima alabando un poema mío.

    Lo dicho, muchas gracias, y me alegro mucho que os haya gustado.