Es domingo de feria y las flamencas
apuran manzanilla sobre el albero húmedo.
En el barrio la gente va con prisa.
El cielo está llorando con nosotros.
Una noche de abril, hace dos años,
se unió la carne trémula en los campos del puerto.
Estallaron cohetes a lo lejos
y el río fue un incendio de colores fugaces.
La tarde se consume entre volutas
de un cigarro liado con manos temblorosas.
“This is the end, my friend”, canta Jim Morrison.
Ya es casi medianoche y no hay más cerveza
y es estrecho el camino y amanece temprano.
Desde el puerto contemplo los fuegos de artificio.
Han ardido deprisa y en la orilla del río
se han ahogado las chispas de colores.

26-IV-15