Mirar por la ventana y encontrarme
los muros de unos grandes edificios
en vez del centelleo de las luces
de toda una ciudad para mí solo.
Bajar las escaleras y querer
abrir aquella puerta y ver a Trini,
y no escuchar su voz en el rellano.
Volver al bar, hallar el dominó
en una caja, beber un vino amargo,
sin parroquia, ni risas, ni tertulia.
Las calles de la infancia, solitarias,
la casa de mis tíos, con su patio
que no ilumina ya la luz del mundo.

10-XI-09

  • Mañana vuelvo a Sevilla. A ver si comentamos algunas cosas del poema, que lo merece.

  • “Viviendas” es una palabra fea, politiquera. Busca otra, porfa. Y si quitas los últimos tres versos, buen poema tío.

  • Hola.

    Estaba buscando contenido interesante en google y me he encontrado con tu blog por casualidad, no lo conocía, pero a partír de ahora volveré más a menudo a leerte.

    Suerte y sigue así.

  • dediego

    Te dije que me gustaba el poema. He vuelto a leer el final, y sigo convencido de que hay que decir ciertas cosas, y una es ésa.