Tienen un brillo extraño las farolas
bajo esta lluvia tímida
que cae con parsimonia en las aceras
y apenas toca el suelo y cubre todo.
A algunos los asusta, y se resguardan
en una caperuza, y se apresuran.
Y hay quienes caminan lentamente,
al compás del goteo en las cornisas,
y miran hacia arriba, y atesoran
unas gotas de otoño en la mirada.
Desde el puente se ve tranquilo el río,
se pierde su reflejo en la neblina
que vela la ciudad y las farolas,
que brillan con el oro de otro tiempo.

8-XII-09

  • Ole, ole.

  • Lola

    No sé con qué quedarme, con el poema o con la foto de Pancho. Es un auténtico duelo de titanes 😛

    Estás hecho un artista, Jesu. ¡Enhorabuena y un besazo!

  • ¡Pues quédate con el artista, que es el que lo vale! 😛

    Un besazo, guapa. Gracias por pasarte. 🙂

  • Macca

    ¡Muy… bonito, Jesu! ¡Qué alegría descubrir por el arrozal algo así, después de taaanto tiempo sin leerte! Gracias por ese tesoro de lluvia.

  • Muchas gracias a ti por tus halagos y por tu vuelta por el arrozal, Macca. Espero que te sigas pasando a menudo.

    Un saludo. 🙂