El servicio de Parques y Jardines apenas recibe inversión y acumula ya 64 plazas sin cubrir mientras el Gobierno aumenta un 145% el presupuesto para privatizar las zonas verdes. Sin embargo, la gestión de las concesionarias siembra dudas sobre el control municipal del macrocontrato, sobre el que ya pesa la sombra de Fitonovo y el Caso Madeja.

J. Rodríguez / G. Verdugo | “Zoido vio un día un Central Park, casi lo tocó con sus manos, y se cayó del caballo al día siguiente de tomar posesión, como Saulo”. Con esta frase, el portavoz del Grupo Socialista en el Ayuntamiento de Sevilla, Juan Espadas, puso sobre la mesa en el Pleno ordinario celebrado el pasado viernes el incumplimiento de las promesas que, en materia de zonas verdes, realizó el alcalde Juan Ignacio Zoido en la campaña electoral para las elecciones de mayo 2011.

El Grupo Socialista presentó una propuesta para establecer un mayor control sobre el cumplimiento del macrocontrato de 48 millones por el que diez empresas privadas gestionan el mantenimiento y la poda de casi el 90% de las zonas verdes de la ciudad. Además, planteó una mayor inversión en el servicio municipal de Parques y Jardines y un análisis de la gestión del área, delegada en el concejal de Urbanismo, Vivienda y Medio Ambiente, Maximiliano Vílchez.

El portavoz del PSOE también hizo hincapié en la necesidad de cubrir las 64 plazas vacantes en Parques y Jardines —una situación provocada por la tasa de reposición cero—, así como de acometer inversiones en las zonas gestionadas con medios propios, con el fin de mantener con garantías el creciente número de hectáreas y de evitar la degradación que están sufriendo algunos espacios emblemáticos de la ciudad.

Pradera seca en el Parque Amate de Sevilla

Muchas praderas del Parque Amate están secas o sin vegetación alguna

Amate, el parque cenicienta

En 1984, justo hace treinta años, el Ayuntamiento decidió convertir una sombría escombrera ubicada entre Juan XXIII, Amate, Tres Barrios y Santa Aurelia en un parque de 34 hectáreas que los vecinos habían demandado durante años.

Hoy, el Parque Amate constituye el principal patrimonio de aquellas barriadas. A primera hora de la mañana, decenas de ancianos, madres, atletas y perros ya se adueñan de sus caminos pedregosos, duros como la roca. “No han visto albero en los últimos veinte años”, apenas “un matapolvos para callar al público”, explican los trabajadores de Parques y Jardines que lo gestionan.

Los efectos de la falta de personal en el servicio se dejan notar de manera especial en este parque. Los doce operarios destinados allí constituyen una dotación claramente insuficiente para cubrir las 34 hectáreas del recinto. “Según los estatutos europeos de jardinería, la ecuación lógica sería un trabajador por hectárea, y ya va cargado”, aseveran.

Papelera prohibida en el Parque Amate de Sevilla

Una de las papeleras prohibidas que pueden encontrarse en el Parque Amate o el de Los Príncipes

Hace casi tres años Parques y Jardines retomó el Parque de Los Príncipes de manos de una concesionaria privada, lo que ha supuesto un efecto dominó de bajas. “Como no está entrando personal, de cada sitio se han quitado dos o tres para poder tener ocho o diez compañeros allí”, afirman los trabajadores. A ello hay que sumar las jubilaciones. En Amate se han producido dos hace poco, algo que no es extraño si se tiene en cuenta que “la media de edad en el parque es de 60 años”.

Aunque los trabajadores de Parques y Jardines han denunciado durante meses el precario estado de sus instrumentos, en Amate aseguran que por fin “estamos bien de materiales” después de “una fuerte inversión en maquinaria”. Según los empleados, la jefatura del servicio sostiene que “hay un dinero para maquinaria que se va a emplear el año que viene”. Pero “ésa es la zanahoria que te ponen”.

Es el caso de la inversión de 300.000 euros para el riego automático que el pasado viernes prometió por tercera vez el delegado Vílchez. “El año que viene es mágico”, asegura con ironía un operario. “Lo de esa dotación presupuestaria lo dijo Antonio Rodríguez, que era jefe de servicio con Monteseirín, y aquí estamos”. Mientras el Gobierno municipal se decide a implantar la nueva instalación, los jardineros deben trasladar a pulso “cañones con mangas de 25 metros cargadas de agua” y las praderas de césped acaban agostadas.

La Asociación de Amigos del Parque Amate lleva a cabo numerosas protestas para denunciar el estado del recinto

La Asociación de Amigos del Parque Amate lleva a cabo numerosas protestas para denunciar el estado del recinto

Fuentes internas aseguran que el Parque Amate es “el gran olvidado de Parques y Jardines, la cenicienta”. La inversión prometida ya desde tiempos del PSOE, pero nunca ejecutada, deja una estela de aspectos mejorables, como bancos de madera, “papeleras que están prohibidas en toda Europa” o la necesidad de bordillos en los caminos para evitar que el albero mojado enfangue las praderas.

La dejadez a la que el Ayuntamiento somete al parque tiene como consecuencia el peor de los males: “la falta de comprensión del público”. El colmo para los operarios es que los usuarios, que están “muy indignados”, no pagan sus iras con los altos cargos del servicio o la administración sino con ellos, que mantienen el recinto con su esfuerzo diario. “Yo no sabía que se podían cagar en los muertos de una persona por venir a trabajar aquí”, asegura un trabajador. “Nos hacen auténticas perrerías, ya hemos tenido juicios y todo”.

Fuente destrozada en el Parque Amate de Sevilla

La hierba y la basura cubren el fondo de esta fuente medio derrumbada de la que en otro tiempo brotó incontenible el agua

El ánimo de los ciudadanos que disfrutan del Parque de los Príncipes, en Los Remedios, es opuesto al de los vecinos de Amate. El servicio de Parques y Jardines lo recuperó en 2011 tras quince años en manos de la empresa privada porque, cuentan los trabajadores, “ya eran insoportables las quejas del público de lo mal que estaba”. Hoy, los empleados destinados allí señalan la satisfacción de los visitantes con el recinto.

Cuando llegaron, el estado era “muy deficiente”. Los trabajadores municipales aseguran que “esto lo hemos tenido que levantar nosotros, el riego estaba casi todo perdido, no se sabía dónde estaban los aspersores; aquí estaban muy mermados de todo”. Aun así, reconocen que “hoy está rey comparado con cómo estaba”.

La mejoría se debe, en especial, a que ahora los jardineros son el doble que con la empresa privada. También explican que “tenemos coches en mejores condiciones y mejor maquinaria”. Sin embargo, persisten los problemas de que “las instalaciones son muy antiguas y precarias” y, sobre todo, el de que “hay menos gente” porque “la bolsa no anda y el personal se va jubilando”.

Galería en el Parque de María Luisa de Sevilla

Galería en el Parque de María Luisa de Sevilla

El Parque Central olvidado

En Parques y Jardines, como en la propia ciudad, todo gira en torno al Parque de María Luisa, el buque insignia de los parques de Sevilla y uno de los iconos de la urbe. El monumento verde de la Exposición Iberoamericana fue el protagonista de una de las promesas electorales más pomposas de Zoido: la creación de un Parque Central que incluyera los de María Luisa y Las Delicias, la Plaza de España y el entorno del 29, los jardines de Murillo y el Cristina y, por último, la peatonalizada calle San Fernando.

El regidor aseguró que lo inauguraría este mismo año pero, como en el caso de otros muchos compromisos, no se ha vuelto a saber nada. Fuentes internas de Parques y Jardines afirman que “el próximo movimiento es que el año que viene se gasten en el parque todo el dinero que están diciendo”, mientras que “el siguiente es que se lo den a una empresa privada”.

Un vehículo de Parques y Jardines de Sevilla que sobrepasa la edad estipulada para la flota del servicio

Hace muchos años que algunos vehículos de Parques y Jardines dejaron de ser nuevos

La plantilla municipal ha expresado en los últimos meses sus temores a que las concesionarias se hagan con la joya de la corona verde de Sevilla. Este medio informó en abril de la aprobación de un contrato menor por importe de 21.659 euros para la realización de trabajos concretos en los jardines históricos y parques mantenidos personal municipal.

Curiosamente, la jefatura del servicio justificó el nuevo contrato con la falta de “personal especialmente cualificado” que sufren los jardines mantenidos con medios propios. También hizo alusión al “parque de maquinaria muy limitado” con que cuentan los jardineros, que llevan meses denunciando que el Ayuntamiento no invierte en arreglar averías que, en bastantes ocasiones, “apenas suponen un par de euros”, según los empleados.

Mientras el servicio sigue recepcionando zonas verdes —este año se recepcionarán los 26.200 metros cuadrados del entorno del Pabellón de la Madrina, junto al Casino de la Exposición—, el número de jardineros continúa menguando.

Raíces de un ficus en el Parque de los Príncipes de Sevilla

La autopista de la privatización

La gestión de Juan Ignacio Zoido en Parques y Jardines tiene una seña de identidad clara: la privatización. Tal como explicó el delegado Vílchez el pasado viernes en el Pleno, el Ayuntamiento tiene recepcionadas más del doble de hectáreas (879,5 frente a 473) que antes de tomar posesión el actual Gobierno.

Sin embargo, la balanza se inclina sin paliativos hacia el lado de las empresas privadas. Si antes éstas mantenían 393 hectáreas (el 83%), ahora cuentan con 782 (el 89%). Por su parte, el servicio municipal aumenta su extensión de 80 a 97,5 hectáreas, pero el porcentaje respecto del total desciende del 20 al 11%.

Ante las críticas de la oposición por las 64 plazas vacantes que no se reponen en Parques y Jardines, Vílchez se escudó en la tasa de reposición cero, “una norma que nos impide contratar”. Sin embargo, la solución del Gobierno de Zoido al “problema endémico” de la falta de inversión en el servicio municipal es continuar y apuntalar la senda privatizadora que ya abrió Alfredo Sánchez Monteseirín. En 2012 se aprobó la concesión de un “macrocontrato” dividido en seis lotes que cuenta con un presupuesto de 48 millones para cuatro años más dos de prórroga. De esta manera, la partida para contratos con empresas privadas ha aumentado un 145% desde 2011.

Los empleados y sindicatos municipales sostienen que “el presupuesto para medios propios ha ido bajando mientras que ha subido, pero con demasía, la apuesta por la empresa privada”. Según ellos, con la dotación presupuestaria destinada a las concesionarias “el servicio público gestionaría de manera más eficiente las zonas verdes durante más tiempo, e incluso se podrían recepcionar más”.

Trabajos sin control

El delegado de Urbanismo y Medio Ambiente no dejó lugar a que se pusiera en duda el control del Ayuntamiento sobre los trabajos incluidos en el macrocontrato. De hecho, Zoido incluyó en su programa electoral la aspiración de “mantener una labor estricta de vigilancia en el cumplimiento de los contratos de mantenimiento de los parques. Tres años de gobierno después, existen no pocos indicios de que el seguimiento de los trabajos de las empresas privadas no se está realizando de manera adecuada.

El delegado Vílchez, a preguntas de Espadas, remitió a la inspección conjunta del servicio de Parques y Jardines y los distritos. “Cuando se advierten fallos se levantan amonestaciones”, aseguró. Sin embargo, sevilla report ya informó en noviembre de 2012 de la existencia de negligencias sistemáticas tanto en la realización de los trabajos como en la comprobación de éstos por parte de los técnicos municipales.

Altas fuentes de Parques y Jardines afirmaron entonces que “las empresas privadas hacen lo que les sale de la polla con los técnicos” encargados de la supervisión, porque “cuando llegan las navidades no les faltan los regalitos; llegan las fiestas, los regalitos; llegan los cursos que hay que hacer y viajar al quinto pino, te lo paga la empresa”.

Pabellón Marroquí, sede del servicio de Parques y Jardines de Sevilla

La sombra de la corrupción se cierne desde hace un año sobre el Pabellón Marroquí del 29, la sede de Parques y Jardines

Como consecuencia de la falta de control, se producen trabajos claramente deficitarios. En el caso de la poda, operarios tanto del servicio municipal como de las contratas aseguran que “lo que se hace es un desmoche”, una “poda de pasada”. Algo contraindicado, ya que en ese caso, insisten, “el árbol nunca vuelve a recuperar su forma y tiene mucha pudrición porque no cicatriza bien”.

Estas podas, unidas a la falta de mantenimiento y de prevención de enfermedades, desembocan en talas masivas de árboles. El pasado 19 de junio, el Ayuntamiento anunció que cortará un centenar de olmos junto al Real de la Feria, una zona gestionada por Valoriza y Cointer Concesiones, filiales de Sacyr y Azvi, respectivamente. El Consistorio ha explicado que los árboles están enfermos, algo que evidencia una falta de mantenimiento.

Otro caso reciente fue el de las palmeras de la Plaza del Duque, que debieron ser taladas en marzo tras haberlas carcomidas el picudo rojo. La lucha contra esta especie invasora está incluida en el macrocontrato, pero la muerte de estos ejemplares arroja dudas sobre el tratamiento preventivo aplicado por Valoriza y Cointer.

Juan El alcalde Zoido y el delegado Vílchez no han dado explicaciones acerca del incumplimiento de los contratos por parte de las concesionarias de Parques y Jardines

Aparte queda el Caso Madeja, que implica a Fitonovo, otra de las concesionarias, y a cargos públicos de Parques y Jardines y Medio Ambiente. Las dádivas que los administradores supuestamente concedían a los funcionarios a cambio de cuantiosos contratos públicos —la red societaria compuesta por Fitonovo, Conversa y Bremacons ha recibido más de 35 millones en la época de Zoido— ponen en cuestión la limpieza del contrato. Sobre todo si se tiene en cuenta el testimonio de sus trabajadores, que aseguran contar con menos medios y personal del establecido en los pliegos, además de cobrar menos de lo estipulado por el Ayuntamiento.

El Gobierno municipal rechazó la propuesta del PSOE en el pleno del viernes, alegando que “los ciudadanos están hartos de comisiones de control que no funcionan para nada”, en palabras de Vílchez. Sucede lo mismo con la comisión de investigación del Caso Madeja puesta en marcha por el alcalde en diciembre, y de la que nunca más se supo.